¿INCERTIDUMBRE EN MEDIO DE LA TORMENTA?

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Las fuertes lluvias y daños provocados por la tormenta Melissa nos hacen recordar que hay fuerzas que el ser humano jamás podrá controlar.

Aunque nos resta esperar que la temporada ciclónica termine el 30 de noviembre, y esto genera mucha incertidumbre, principalmente en las zonas más vulnerables, el tiempo es principio para que en nuestra mente resuenen las palabras del salmista: “Aunque ruja el mar y se estremezcan los montes, Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza.”

Aunque nos sintamos frágiles como ramas, la fe nos invita a levantar el rostro y recordar que no enfrentamos la tormenta solos. Desconocemos lo que pudiera venir en los días que restan de la temporada, sí, pero sabemos como nación que también con cada día se acerca la oportunidad de ver la protección del Dios que calma tempestades.

No intentamos negar la realidad, sino de no rendirnos ante ella. Se trata de que tomemos las precauciones debidas, sin perder el control de nuestras emociones.

Este es un buen tiempo para que sigamos las recomendaciones de las autoridades, que nos cuidemos unos a otros y que extendamos las manos al necesitado.

Si algún fenómeno de la naturaleza viene con fuerza, que nuestra fe sople con más fuerza todavía. Tengamos por seguro que las nubes se disiparán. Y cuando vuelva el sol a brillar sobre nuestra hermosa isla, tendremos un nuevo motivo para agradecer.

Finalmente, no olvides que aunque la tormenta que se levante sea fuerte, Dios aún sigue en pie.

escrito por: Pastor Emerson Espinosa

Shalom